En el post anterior hablamos sobre los problemas que afrontan los océanos. Pero, a veces, ¡también traen buenas noticias! En esta ocasión, se trata de la recuperación de la ballena azul en las aguas polares, con indicios muy esperanzadores. ¿Quieres conocerlos? Te lo contamos.

Recuperación de la ballena azul en las regiones antárticas y árticas

Lauren McWhinnie, bióloga marina y geógrafa de la Heriot-Watt University de Reino Unido, escribió hace pocas semanas un esperanzador artículo en The Conversation: las ballenas polares están regresando a su territorio.

En concreto, se trata de las ballenas azules (Balaenoptera musculus), a las que se ha hecho un riguroso seguimiento alrededor de la Isla San Pedro (Georgia del Sur). Esta zona fue una base para la caza de ballenas y se localiza en el Atlántico Sur, muy cerca de la Antártida.

En los últimos 9 años, se ha contabilizado un total de 41 individuos nuevos. La prohibición de la caza, que llegaba a alcanzar 3.000 ejemplares capturados al año solo en la isla, y la riqueza en krill, ha permitido a la especie volver a esta región y repoblarla poco a poco.

La esperanzadora recuperación de la ballena azul en las aguas polares - Ballena jorobada

Estas buenas noticias conectan con la recuperación de las poblaciones de ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) en las costas brasileñas, de la que hablamos en verano. Puedes recuperar el post aquí.

Las aguas árticas también están asistiendo a un crecimiento de la ballena boreal (Balaena mysticetus), hasta tal punto que se comparan las poblaciones con las que había antes de la caza intensiva que se realizó durante décadas.

Además, en el océano Ártico, en concreto entre Alaska y Rusia, se están contemplando habitualmente ejemplares de rorcual común (Balaenoptera physalus) y de ballenas Minke. ¡Es otro ejemplo de la recuperación de estos cetáceos!

¿Por qué la recuperación de ballenas se da en estos mares?

Como indica Lauren McWhinnie en su artículo, los mares de las regiones polares son los más propicios para la recuperación de las ballenas. Una de las razones principales es la limpieza de sus aguas, lo que permite una gran presencia de krill y otras fuentes de alimento.

La esperanzadora recuperación de la ballena azul en las aguas polares - Ballena azul antártica

Imagen por Oregon State University, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons

Otro factor clave es que todavía tienen un menor tráfico marino que otras áreas del planeta. En estas últimas, las ballenas no solo se exponen a los golpes de los grandes navieros, si no que el ruido supone una gran fuente de estrés capaz de cambiar su comportamiento e incluso afectar a su capacidad reproductiva.

Por estos motivos, resulta muy importante tratar de evitar el crecimiento del tráfico de barcos. Se están llevando también programas de reducción de la velocidad y de los ruidos, de manera que la actividad humana sea lo más respetuosa posible con la fauna del lugar.

El trabajo de las instituciones mundiales para proteger los mares, pero también del conjunto de estados para frenar la emisión de gases de efecto invernadero, será fundamental para que la recuperación de las ballenas sea un hecho sostenido en el tiempo.

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